Campañas de terror

Captura sus mentes y sus corazones y almas los seguirán
Un Operador Psicológico

rumor“Eso no lo vas a conseguir en una farmacia. Tienes que ir a un automercado y comprar el producto X, que me dijeron que también sirve”, era la frase que se escuchó a media voz entre dos señoras. La conversación no trataba de un quitamanchas, tema presumible entre dos personas con apariencia de amas de casa, sino de uno de los ingredientes fundamentales para hacer Napalm casero y utilizarlo como arma ante un posible conflicto social. Por cierto, esta conversación no ocurrió en Irak o Haití, sino aquí mismo en Caracas…

Para aquél que no sabe qué es el Napalm, podemos decirle que es un gel altamente inflamable que cuando es encendido y arrojado a una persona se adhiere a la víctima provocándole quemaduras de tercer grado. Esta arma se empleó con terrible eficacia en la guerra de Viet Nam, hasta que su uso fue cuestionado por inhumano. La pregunta no es cómo dos señoras se enteraron del proceso para fabricarlo, sino qué les dijeron que las impulsó a intentarlo.

Aunque tradicionalmente nos ocupamos del tema de la protección ante hechos delictivos, tristemente hemos aprendido que en Venezuela tenemos una inmensa capacidad de producir víctimas, una de tantas variantes son aquellas que sucumben frente a rumores, dando como resultado reacciones de desesperación que pueden llevarlas a situaciones en extremo peligrosas. Al margen de discusiones políticas, vayan pues algunas recomendaciones sobre cómo evaluar rumores y sobre todo reaccionar frente a ellos.

Algunos conceptos

Básicamente los rumores son informaciones paralelas – no confirmadas pero tampoco negadas por fuentes autorizadas -, de origen desconocido u ambiguo que de alguna manera tienden a cubrir vacíos de información ante la incertidumbre. Una de sus características comunes es que pueden contener algún hecho cierto – o verdades a medias – matizado con elementos de especulación. A diferencia del chisme o el comentario, los rumores son informaciones que tratan sobre temas que de alguna forma interesan al colectivo.

Como fenómeno social el rumor aparece como síntoma ante la incertidumbre. Frente a lo desconocido es necesario articular cierto orden, trazar un panorama que permita entender la situación y reduzca el estrés de no saber qué sucede.

Algunos rumores surgen espontáneamente de la población y tienden a reflejar su estado de ánimo. Sin embargo, existen otros que no lo reflejan sino que tratan de moldearlo. Estos son los peligrosos.

Campañas de terror

El uso del rumor como arma para influir en climas de opinión y estimular determinadas conductas es casi tan viejo como la palabra. Tradicionalmente su empleo se contextualiza en lo que algunos llaman “Propaganda Negra”, que se define como aquellos mensajes de carácter político frente al cual el que lo recibe no advierte su propósito, no sabe quién es la fuente y mucho menos que alguien está tratando de controlar sus reacciones. Estas campañas utilizan los mismos medios de difusión no convencionales (conversaciones, campañas de correo electrónico, panfletos anónimos, etc.)

En un contexto militar, el rumor es visto como una herramienta de las PSYOPS u Operaciones Psicológicas para: Informar circunstancias en torno a un acontecimiento; Explicar una situación ambigua pero importante; Modificar actitudes y comportamientos. Algunos de sus usos:

En lo político:

  • Desprestigio de personalidades públicas e instituciones
  • Crear rechazo y generar suspicacias hacia posturas y acciones de personalidades e instituciones.
  • Estimular tensión frente a la incapacidad de instituciones y personalidades para resolver problemas específicos.

En lo militar:

  • Incentivar climas de tensión y conflictividad social frente a grupos específicos o temas de seguridad nacional
  • Implantación del miedo
  • Desmoralización de la población y tropas enemigas / elevar la moral de aliados internos y externos

Vacunándose contra el terror

Conocer el autor de un rumor o sus intenciones no es tarea fácil. Sin embargo, dicen los operadores psicológicos (quienes hacen la guerra psicológica) que cuando el rumor forma parte de una campaña de terror el mensaje debe presentar las siguientes características:

  • Una amenaza (el hecho en sí del que trata de alertar el rumor: invasiones, conspiraciones, venganzas, etc.).
  • Una recomendación específica acerca de cómo la audiencia debería comportarse (comprar alimentos, armarse, colocar barricadas, etc.).
  • La percepción de la audiencia de que las recomendaciones serán eficaces para encarar la amenaza (“todos unidos podemos lograrlo” o “ellos – oposición o gobierno según el caso – están asustados”).
  • La autopercepción de la audiencia de su capacidad de lograr la conducta recomendada.

El rumor en sí mismo no motiva conductas. Pero cuando los climas de opinión están sobreestimulados, actúan como catalizadores que gota a gota comienzan a motivar determinadas reacciones. Por ejemplo que dos amas de casas improvisen un laboratorio para fabricar Napalm.

Para evitar ser víctimas de estas informaciones explica Delwiche, un estudioso del fenómeno, cabe hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿La fuente del mensaje está exagerando la amenaza o el terror para obtener mi apoyo?
  • ¿Cuán legítimo es el terror que la fuente estás provocando?
  • ¿La acción recomendada realmente reducirá la supuesta amenaza?
  • Si se ve de manera desapasionada, ¿cuáles son los méritos de la propuesta de la fuente?

Una vez evaluado el mensaje nosotros añadimos otra lista de preguntas que cabe hacerse a la hora de emprender una acción:

  • Según los datos que manejo ¿qué tan fiable es la información? ¿Es probable que suceda?
  • Según su fiabilidad ¿Qué tan importante es para mí actuar en consecuencia?
  • ¿Cuál sería el costo de hacer lo que me sugiere el mensaje? (económico, penal, psicológico, físico, etc.)
  • ¿Qué tan efectivo puedo ser yo en el desempeño de esa acción que se me sugiere? ¿Realmente esa acción es la más efectiva o existen alternativas más viables?

Evaluar informaciones no solamente asegura la tranquilidad emocional, sino además garantiza que no nos transformemos en colaboradores inocentes de personas y grupos con terceras intenciones. Recuerde: en río revuelto, ganancia de pescadores.