De la brutalidad a la eficacia

Simulando al borracho fastidioso durante un escenario en el curso Enfrentamientos de Calle.

Simulando al borracho fastidioso durante un escenario en el curso Enfrentamientos de Calle.

El tipo ya había pasado de fastidioso a impertinente. El aliento a alcohol, el balbuceo y los empujones le hacían difícil a Edgar mantener la calma y resignarse a la idea de que ese día le tocó soportar a un borracho fastidioso… Cosas que pasan cuando se asiste a un concierto de muchedumbres.

La cosa se complicó cuando los amigos del borracho, lejos de agarrarlo, comenzaron a aplaudirle las provocaciones hacia Edgar. Todo tolerable hasta que el hombre decidió que no era suficiente fastidiarlo a él sino que también podía hacerlo con su novia.

Hasta allí llego la cosa, la botella que Edgar tenía en la mano se rompió en la cabeza del tipo, con la mala suerte de que le llegó a la sien, el hombre cayó al piso y del golpe comenzó a convulsionar. Llegó seguridad, llamó a la policía y Edgar terminó compartiendo calabozo con una docena de amigables delincuentes… Cosas de la defensa personal y de la “defensa agresiva y la pasiva” que tratamos en un artículo anterior.

Y entonces ¿cómo responder?

El error de Edgar no fue táctico (improvisó un arma, aprovechó el factor sorpresa y sin dudas atacó con todo), pero lo que obvió fue la proporcionalidad entre la conducta del agresor y el grado de violencia que dispensó para detenerla.

Si hay algo en lo que el entorno policial le lleva ventaja al mundo civil es en lo que respecta al empleo de la fuerza para resolver situaciones violentas. Aunque es materia típica de policía, la escala de fuerza es bastante útil para el ámbito civil. Veamos de qué trata y para qué sirve.

El principio del uso de la fuerza

Ejemplo de gráfico de Niveles de Fuerza.

Ejemplo de gráfico de Niveles de Fuerza.

Hay muchas y deshonrosas excepciones, pero existen países donde aquello de la brutalidad policial es tomado en serio porque significa un problema enorme tanto legal como de opinión pública. Pensando en esto hace tiempo se estructuró una escala que sirve para determinar qué tipo de respuesta debe dar un funcionario según el tipo de agresor que tenga en frente.

La cosa varía según los reglamentos internos de cada organismo, pero a rasgos generales se describe así:

Tipos de agresor: Persona con Conducta Intimidatoria (merodeadores, gente que amenaza y grita por ejemplo); Resistente Pasivo (persona que se niega a cumplir una orden sin ofrecer resistencia física); Resistente Activo (persona que se resiste mediante el empleo de la fuerza); Asaltante (persona que ataca sin arma); Asaltante Agraviado (persona que ataca con arma). Los niveles de respuesta:

Presencia física: básicamente se refiere a la forma en que se hace acto de presencia y qué transmite el lenguaje corporal a la hora de interpelar a una persona. Aquí el uniforme, el arma y la seguridad expresada hacen que una persona desista de continuar cometiendo una falta o delito. Trate de recordar cómo se porta la gente en una fiesta cuando llega la policía a decirle que le baje el volumen a la música.

En el caso civil la Presencia Física se aplica en lo que nosotros llamamos “la entrevista”, ese momento en que un posible agresor nos mide (mira, pregunta algo, se acerca, etc.) para ver nuestra reacción y saber si somos fácilmente dominables. La forma en que expresamos seguridad, la manera en que establecemos contacto, hablamos, nos paramos, etc. dice mucho de nosotros. Un ejemplo típico son los impertinentes que acosan mujeres en la calle o los atracadores.

Durante escenario en curso Combate Cercano Extremo: Aproximaciones. El alumno aprende a dar órdenes verbales para impedir que se le acerque un grupo de delincuentes.

Durante escenario en curso Combate Cercano Extremo: Aproximaciones. El alumno aprende a dar órdenes verbales para impedir que se le acerque un grupo de delincuentes.

Órdenes verbales: Esta fase está de la mano con la anterior y consiste en conciliar, argumentar, contradecir, ordenar o intimidar mediante el uso de la palabra. Parte de lo que nosotros llamamos Desactivar Violencia.

A qué tipo de agresor aplica estos niveles: en el caso policial a lo que se le llama un resistente pasivo (esa gente que discute, se queja con el policía y se niega a cumplir lo que le piden). En el caso civil personas que discuten con nosotros sin llegar al contacto físico.

Fuerza de control: Se divide en dos niveles; contacto físico (conducir a una persona, tocarla para apartarla o alejarla de nosotros, etc.) y fuerza física (empujar, derribar, golpear, aplicar agarres, palancas dolorosas y presión a puntos de dolor). El tipo de agresor al que aplica es al resistente activo, un sujeto que de la palabra pasa a la acción (trata de escapar, empuja o en último caso ataca sin el empleo de un arma).

Policías militares durante nuestro curso de Tácticas Defensivas aprendiendo a aplicar fuerza de control contra un resistente activo.

Policías militares durante nuestro curso de Tácticas Defensivas aprendiendo a aplicar fuerza de control contra un resistente activo.

En el caso civil el contacto físico puede servir para pedirle a una persona que se nos encima que mantenga su distancia, apartar a un borracho fastidioso y aquellas situaciones donde no se justifica estar lanzando golpes. El otro nivel aplica en dos situaciones: cuando el agresor ataca primero o hay suficientes indicios para pensar que lo va a hacer, no se pudo evitar la situación y es imposible irse del lugar por lo que lo mejor es aplicar una Defensa Agresiva.

Fuerza de Impacto: Emplear armas no letales o como le dicen en inglés “less than letal”: gas irritante, bastones, armas de shock eléctrico (nótese que en esta lista no se habla de cuchillos, picos de botellas y otros). Este nivel tiende a ofrecer un margen de seguridad para controlar a una persona evitando caer en una confrontación cuerpo a cuerpo, en la cual la seguridad tanto del funcionario como del resistente activo se vea comprometida.

En el ámbito civil la Fuerza de Impacto puede emplearse cuando una persona nos agrede o amenaza con hacerlo pero sin perder de vista el principio de proporcionalidad: si usted pesa 120 Kg y su agresor 55Kg, no tiene sentido que saque un bate. Sin embargo, si durante la situación la capacidad de hacer daño de su agresor es mayor a la suya (tamaño y fuerza, acompañantes, armas de cualquier clase, etc.), la fuerza de impacto puede poner la balanza a su favor.

Fuerza Letal: Obviamente se refiere al empleo de armas de poder letal (de fuego, punzantes o cortantes) para detener una acción que compromete nuestra vida o la de otros. Algunos organismos contemplan en este nivel técnicas terminales como estrangulaciones, dislocaciones cervicales y todas aquellas que causen lesiones permanentes o con poder de quitar la vida a una persona. El basamento legal lo determina el marco jurídico de cada país, en Venezuela el Código Penal establece que para argumentar Defensa Personal o Estado de Necesidad según el caso deben contemplarse los siguientes aspectos:

  • Necesidad del medio empleado: La proporcionalidad que debe existir entre el ataque y la defensa mediante factores objetivos (Ej: tipo de arma que se emplea vs. la que se enfrenta) y subjetivos (Ej: características del agresor: tamaño, fuerza, etc.)
  • Falta de Provocación suficiente: si la agresión ha sido provocada por nosotros de alguna manera no se podrá alegar la legítima defensa en nuestro favor.
  • Peligro grave o inminente: Se considera peligro grave cuando está amenaza la vida de la persona. Es inminente cuando está a punto de suceder o hay algún grado de certeza de que suceda.
  • Inevitabilidad del medio empleado: El medio que se emplea para enfrentar la amenaza debe ser aquél que se corresponda con su magnitud y cuyo empleo no pueda ser cambiado por el uso de otro.
  • Concurrencia de los requisitos: para que una persona pueda alegar a su favor legítima defensa todos los requisitos anteriores deben estar presentes al mismo tiempo

Hay otros elementos a tomar en cuenta como imposibilidad de evitar el enfrentamiento, de escapar, obtener ayuda, riesgo de acompañantes y temporalidad: si a usted lo amenazaron ayer con un cuchillo, no va a ir mañana a pegarle un tiro a la persona.

El principio de continuidad

Desarrollo de Escenario en curso para personal de seguridad física. Los sujetos al fondo (franelas negras) discuten y están a punto de irse a las manos. Ambos oficiales deben evaluar la situación y elegir un nivel de fuerza para comenzar a resolverla.

Desarrollo de Escenario en curso para personal de seguridad física. Los sujetos al fondo (franelas negras) discuten y están a punto de irse a las manos. Ambos oficiales deben evaluar la situación y elegir un nivel de fuerza para comenzar a resolverla.

Las escalas de fuerza no son estáticas y en la práctica sus límites se borran fácilmente. El principio de continuidad se refiere precisamente a la posibilidad de pasar de un nivel inmediato superior o inferior según sea la conducta del agresor de manera de no sobrepasarse pero tampoco limitarse.

Otro punto que debe tomar en cuenta es que obviamente no todas las situaciones comienzan en niveles bajos, debe estar muy atento a la conducta del agresor para saber en qué escala se ubica.

Las complicaciones

Incluso con escalas de fuerza ha habido grandes problemas a la hora en que los policías lidian con sujetos hostiles, precisamente porque las situaciones violentas no son tan estructuradas como en papel.

Consideraciones como: características de la situación, tipo de agresor, gravedad o amenza del escenario, capacidad de hacer daño, probabilidad de complicar las cosas en vez de resolverlas y otros juegan un papel importante a la hora de elegir una respuesta.

En el caso de Edgar la sobrerespuesta complicó las cosas, empleó un artefacto con poder letal para detener a un resistente activo. Tal vez incluso la fuerza física habría empeorado las cosas ya que al atacar el grupo seguramente reaccionaría en su contra (atacó al menos capacitado para defenderse) ¿Por qué no argumentar defensa personal? Pues porque tenía la opción de retirarse sin que su vida o la de su pareja peligrara. Suena feo para el orgullo, pero esto es la realidad y no una película de vaqueros.