Lo que nos diferencia

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Por años, nos hemos dedicado a la observación, estudio y seguimiento de los fenómenos delictivos más frecuentes en el país:

  • Atracos
  • Secuestros Exprés
  • Peleas en la calle
  • Acoso
  • Agresiones sexuales
  • Extorsiones
  • Secuestros organizados
  • Sicariato

Nuestros estudios y experiencias son directos, nuestra data vienen directamente de las víctimas. Esta manera de estudiar los fenómenos delictivos, nos llevó a diseñar un modelo de entrenamiento en seguridad personal integrado y coherente, que le ofrece a nuestros alumnos una visión de 360º sobre la prevención y reacción ante situaciones de riesgo delictivo.

Nuestra visión sobre el problema es clara: el que quiera manejar riesgos en la calle debe aprender a verlos venir, planificar, detectar y reaccionar a tiempo acorde a un plan. Esta manera de enfocar la seguridad personal le ha permitido a muchos de nuestros clientes bajar su margen de victimización en tasas superiores al 85%.

Para nosotros prevenir riesgos no es memorizar tips de seguridad, es enseñar planificar

No creemos en tips ni en recetas mágicas para prevenir situaciones de riesgo. Para nosotros, la capacidad de evitar riesgos en la calle se sustenta en que la persona entienda qué variables hacen posible un delito y de qué manera ella contribuye a que esas variables se materialicen.

Nuestro enfoque es reflexivo y didáctico, buscamos que nuestros alumnos entiendan qué los hace susceptibles de ser seleccionados por un delincuente y cuándo es más probable que se expongan. Cuando la persona lo entiende, es capaz de ver con antelación cuándo entrará en situaciones de riesgo y planificar en consecuencia.

Para nosotros el decirle a la persona que “debe estar atento” no sirve. Se trata de enseñarle a ver la calle, tener conciencia situacional y de reaccionar a tiempo acorde a un plan

Cuando la persona sabe en qué momento de su día puede llegar a exponerse, sabe exactamente cuál es el nivel de atención que necesita tener.

Pero detectar peligros no es simplemente “estar atento”, es 50% hábitos de observación y 50% método de observación. Ambos deben ser aprendidos y entrenados. Por eso ofrecemos a nuestros alumnos un método para detectar situaciones y/o personas sospechosas, con ejercicios prácticos y análisis de videos de casos reales.

Nuestra meta: que la persona sea capaz de detectar y reaccionar a tiempo ante una amenaza detectada.

Para nosotros prevenir no es suficiente, hace falta el plan B

Estar en la calle implica exponerse a riesgos. Por más esfuerzo que se haga en evitarlos nadie está 100% blindado frente a situaciones de riesgo delictivo.

Para nosotros, la enemiga de la seguridad personal es la improvisación. Deben existir planes cuando el peligro toca a la puerta. En nuestra experiencia, esa reacción inmediata y acorde a un plan desbarata la mayoría de los modos de operar delictivos más comunes en el país.

Aprendiendo a evadir

 

Por eso nuestros alumnos son entrenados en tres estrategias distintas:

  • Cómo huir a un sitio seguro abandonando la zona de riesgo
  • Cómo hablar, en caso de no haber podido escaparse
  • Cómo defenderse (manos, armas), cuando es necesario

En la Escuela de Protección Personal la persona “vive” lo que entrena

Nuestra metodología de entrenamiento aborda tres etapas:

  • Teórica: Nuestros entrenamientos comienzan con una fase teórica (charlas o talleres) en la cual explicamos el problema, las variables que lo influyen y los procedimientos para solucionarlo.
  • Práctica: Entrenamos a la persona en la ejecución del los procedimientos explicados.
  • Táctica: Reproducimos la situación a fin de que el participante valide lo aprendido.

 Una vez que llega a la fase Táctica, la persona es introducida en entrenamientos basados en escenarios.

Simulando un secuestro exprés, aprendiendo a hablar

Esta metodología de enseñanza fue desarrollada cuando distintos instructores de se percataron que la sola práctica de técnicas no bastaba para preparar a sus alumnos a enfrentar escenarios de alto estrés.

El entrenamiento mediante escenarios mete al participante en situaciones simuladas de agresión donde debe poner en marcha sus planes: huir, hablar o defenderse, mediante una dinámica de role players en la cual nuestros instructores hacen las veces de agresores.

El entrenamiento mediante escenarios mete al participante en situaciones simuladas de agresión donde debe poner en marcha sus planes: huir, hablar o defenderse, mediante una dinámica de role players en la cual nuestros instructores hacen las veces de agresores.

Simulando procedimientos con personal militar, aprendiendo a defenderse.

El entrenamiento con escenarios reales es una copia al carbón de una situación real, pero con parámetros de seguridad sumamente altos. Permite al participante probar su plan de reacción, desarrollar mentalidad táctica, validar conocimientos y romper la barrera de conductas típicas del miedo, que lo hacen incapaz de resolver situaciones de alto riesgo, independientemente de su nivel de formación o perfil técnico. Estas sesiones son grabadas y discutidas con el participante.

Entrenamiento basados en escenarios