Respondiendo al estrés

Algunos lo identifican como “nervios”, “miedo” y “aderenalina” cuando las cosas se ponen mal. Si alguna vez pasó un susto y no sabe qué sucedió, aquí le damos algunas pistas y varios consejos.

No se trata de cobardía sino del SSR (en castellano Respuesta de Superviencia al Estrés), la piedra de tranca de la mayoría de los sistemas de entrenamiento de defensa personal ya sea con armas o sin ellas. Es también la razón por la cual muchos entrenamientos fallan y hacen que las personas frente al peligro se paralicen, olviden lo que aprendieron o les de por ejecutar acciones desesperadas y muchas veces sin sentido.

Las Respuestas de Supervivencia ante el Estrés son el arsenal con el que contamos para hacer frente a situaciones de peligro. Incrustadas en nuestros genes gracias a millones de años de evolución, si no se aprende a controlarlas llegan a ser un problema más peligroso que el mismo agresor.

Qué activa estas respuestas

Nuestro cerebro mantiene un delicado equilibrio entre razón y emoción, la primera dominada por la Neocorteza y la Segunda por el Sistema Límbico, concretamente la Amígdala, quien se encarga de las reacciones de supervivencia.

En situaciones de riesgo moderado la Neocorteza mantiene control sobre el Sistema Límbico. Recibe información de los sentidos mediante el Tálamo, analiza la situación, decide un plan de acción y ordena a la Amígdala dar una respuesta emocional y alistar una serie de reacciones que preparan al organismo por si las cosas salen mal.

Esto tiene una razón: la Neocorteza (concretamente los lóbulos prefrontales) nos permiten trazar estrategias elaboradas gracias a algo que se conoce como el Ciclo OODA (Observar la situación, Orientarla o analizarla, Decidir un curso de acción y Actuar), un proceso de aproximadamente 1 segundo de duración en el cual nuestra inteligencia resuelve las cosas. Mientras esto sucede la Amígdala se encarga de enviar las órdenes al cuerpo para prepararse a una posible acción física violenta.

Dependiendo del análisis de la situación hecho durante el OODA y los temores generados (pronósticos de éxito o desastre), los síntomas de la descarga de Adrenalina pueden ser en mayor o menor medida intensos. Obviamente, a mayor gravedad de la situación mayor intensidad de los síntomas.

En situaciones con niveles de estrés bajos, la Neocorteza mantiene el control de la Amígdala. Pero en situaciones de alto estrés este canal se interrumpe y se activa una vía rápida mediante la cual la Amígdala recibe primero la información y luego pasa a la Neocorteza.

En situaciones con niveles de estrés bajos, la Neocorteza mantiene el control de la Amígdala.
Pero en situaciones de alto estrés este canal se interrumpe y se activa una vía rápida mediante la cual la Amígdala recibe primero la información y luego pasa a la Neocorteza.

Esto es lo que sucede en una situación normal, por ejemplo durante una discusión o un atraco que comienza con niveles de violencia bajos. Sin embargo, hay momentos en los que la Neocorteza pierde el control y es la Amígdala y todo su arsenal de respuestas instintivas de supervivencia quien se encarga de la situación. Esto puede ocurrir por varias razones:

  • El pronóstico hecho (temores producidos por la Neocorteza) es de desastre, transformándonos en seres básicos cuya única necesidad es sobrevivir, algo que es materia de la Amígdala
  • Cuando nos toman por sorpresa
  • Cuando el grado de violencia de la situación sobrepasa nuestra capacidad técnica, física y mental para hacerle frente

La Amígdala funciona entonces como un disparador de respuestas de emergencia que tarda menos en reaccionar a los estímulos que se nos presentan, ya que tiene una versión propia del Ciclo OODA que dura 0.20 segundos aproximadamente. El abanico de respuestas consiste en un repertorio de reacciones instintivas grabadas en nosotros desde los principios de la evolución del hombre. Piense en el instinto de saltar hacia atrás cuando un carro frena de pronto frente a nosotros.

La ventaja obvia de esto es que los tiempos de reacción son mucho más rápidos, pero también más básicos y menos elaborados (correr, saltar, empujar, jalar, golpear, etc.) ya que para que estas respuestas puedan ser efectivas la descarga de Adrenalina ejerce cambios en nuestro organismo, algunos de ellos:

  • El corazón bombea más sangre a los músculos grandes, haciéndonos más fuertes
  • Sentido de la vista se focaliza, permitiéndonos concentrarnos en la amenaza
  • Sentido del oído se concentra
  • Suben los umbrales de dolor, permitiéndonos ser menos sensibles a heridas y golpes

Somos más fuertes, rápidos y menos sensibles al dolor. Pero estos cambios ejercen una poderosa influencia sobre nuestro desempeño que merma nuestra capacidad de desarrollar estrategias elaboradas frente al peligro y ejecutar acciones complejas en situaciones de alto estrés. Una manera de medir estos síntomas es por la manera en que la frecuencia cardiaca se dispara ante el estrés:

115 ppm

  • Pérdida parcial de destrezas motoras finas
  • Falta de coordinación ojo/mano
  • Dificultad para realizar varias tareas simultáneamente
  • Falta de aire

145 ppm

  • Pérdida total de destrezas motoras finas
  • Pérdida de sensibilidad auditiva
  • Dificultad para pensar coherentemente

175 ppm

  • Visión de túnel
  • Pérdida de percepción de profundidad (1.5 metros)
  • Percepción focalizada
  • Economía cognitiva
  • Amnesia Crítica de Estrés

185-200 ppm

  • Hiperviglancia
  • Reacciones impulsivas e irracionales
  • Conductas en Loop
  • Parálisis

Así pues, cosas tan sencillas como utilizar unas llaves, marcar un teléfono celular o desenfundar un arma, pueden volverse tareas sumamente complicadas cuando corremos peligro. Es en estos momentos cuando la sangre bombea con más fuerza hacia los músculos esqueléticos grandes, imposibilitando las destrezas motoras finas y la capacidad de coordinar tres o más movimientos simultáneamente (por ejemplo, bloquear, desviar y golpear).

La economía cognitiva y el reebot mental

La arremetida de Adrenalina presenta otros dos efectos interesantes. El primero de ellos es la economía cognitiva; simplemente se nos olvidan las cosas, sobre todo las que nos indican qué hacer en estas situaciones.

El Sistema Límbico tiene una memoria básica, que a diferencia de la Neocorteza sólo almacena un número limitado de respuestas en su mayoría instintivas. Cuando la Amígdala toma el control es esta memoria básica a la que accede nuestro cerebro para dar respuesta al peligro, dejando de lado el complejo abanico de soluciones elaboradas que pudimos haber aprendido durante el entrenamiento.

Esto tiene una razón: la Neocorteza almacena un número ilimitado de opciones posible para responder a la situación. El problema es lo que se conoce como la Ley de Hicks y el SRT (Simple Reaction Time). Qué significa esto:

  • Tomar una decisión simple tarda aproximadamente 0.15 segundos
  • Dos decisiones 0.30 segundos
  • Y así se incrementa hasta que se estabiliza entre un total aproximado de 8 opciones distintas para elegir (1,2 segundos)

Un segundo parece ser muy poco, pero varios estudios han determinado que el tiempo que tarda un brazo en estirarse y alcanzar su objetivo es de 0.16 segundos. Si ese brazo tiene un cuchillo en la mano, calcule que la víctima recibirá un promedio de 7 puñaladas antes de decidirse por una opción. Súmele a esto el hecho estadísticamente comprobado de que el 80% de los ataques de calle suceden de forma sorpresiva a menos de un metro de distancia entre los contrincantes y tendrá una idea del resultado. Así pues, dejarle a la Neocorteza la elección del movimiento pude ser fatal y esto lo sabe muy bien nuestro organismo.

Es por eso que se activa la memoria básica, con menos opciones de respuestas (por ende tarda menos en elegir) y que de paso son mucho más sensatas para la urgencia del momento:

  • Proteger con los brazos las zonas más vitales del cuerpo
  • Voltear la cabeza para cuidar la garganta y los órganos sensoriales (ojos, nariz y oído)
  • Caminar hacia atrás para alejarse de la amenaza.

Es la razón por la cual el primer instinto de la víctima es escudarse con los brazos cuando es apuñalada y no el de girar, tomar la muñeca y hacerle una palanca al agresor para desarmarlo.

El reboot mental

El segundo fenómeno es el del reboot mental, es decir, esa computadora que es el cerebro tiene que reiniciarse si la toman por sorpresa.

El OODA (Observar, Orientar, Decidir y Actuar) es un ciclo constante. Pero si se introduce una nueva variable en el ambiente el cerebro necesita retroceder a la fase de Observación, añadir el nuevo dato para reconfigurar las decisiones y acciones a tomar. Esto implica una pérdida de tiempo cuya longitud varía según el entrenamiento de la persona.

Esta es la razón por la cual hay personas que luego de ser atacadas pasan un lapso en blanco, tratando de entender qué sucede. Quizás esto no es importante si el ataque es débil y aislado. Pero cuando la agresión es sostenida y no se interrumpe hasta anular a la víctima, las consecuencias del reboot mental tienden a ser fatales.

El mito de la memoria muscular y las respuestas instintivas

Hay un aspecto que es importante señalar y es el de los entrenamientos que prometen formar a la persona en respuestas instintivas frente a los ataques sorpresivos.

Esta tendencia de entrenamiento dice que se pueden condicionar una serie de reacciones defensivas que, transformadas en instinto, sobrescriban las respuestas almacenadas en la memoria básica. Hasta el sol de hoy esto es biológicamente imposible.

Por lo general en estas sesiones se habla de la “memoria muscular”. En términos estrictos los músculos no son más que una serie de fibras sin capacidad de recordar nada. Todos los centros de memoria los almacena el cerebro producto de millones de años de evolución.

Sin embargo el término no es totalmente errado, la memoria muscular se refiere a un conjunto de destrezas que pueden ser ejecutadas inconscientemente y caen en lo que se conocen por escalas de competencia:

  • Incompetencia consciente: cuando no sabemos nada y estamos claros en eso
  • Competencia consciente: cuando necesitamos estar atentos al movimiento que hacemos para ejecutar correctamente la secuencia (por lo general cuando lo estamos aprendiendo)
  • Competencia Inconsciente: cuando podemos hacer el movimiento sin pensarlo

Cuando se practica hasta el cansancio una secuencia determinada llega un punto en que lo hacemos de forma automática, algo sumamente útil en situaciones de peligro. Obviamente, mientras más sencilla la secuencia más rápido la aprendemos. El único detalle es que para que una secuencia se transforme en una competencia inconsciente debe repetirse un promedio de 5 mil veces, según los entrenadores de atletas de alto desempeño. De allí la razón en que seamos tan repetitivos en la necesidad de entrenar constantemente.

Ahora bien, si la destreza a incorporar en la “memoria muscular” no es algo que podamos ejecutar bajo síntomas de estrés, simplemente estamos perdiendo el tiempo. Pero aún si usted ha hecho sus 5 mil repeticiones esto no significa que ya formen parte del abanico de respuestas básicas del sistema Límbico y que será su primera reacción ante la sorpresa.

Saque la cuenta: Llegar a niveles de competencia inconsciente lleva 5 mil repeticiones, más o menos cuatro a cinco años de práctica sostenida. El cerebro humano tardó más de un millón de años en transformar en instinto las Respuestas de Supervivencia al Estrés. Harían falta millones de años de evolución para modificar el instinto y adaptarlos a las nuevas y más complejas formas de ataque contemporáneas. Por eso se dice que ante ataques sorpresivos la primera reacción es instintiva, no técnica.

Cuando planteamos esto muchas personas argumentan que hay casos en los cuales a pesar de la presión la persona reacciona técnicamente en situaciones de calle. Esto puede ser cierto por tres razones que en ningún caso indican que se sobrescribió el instinto:

  • El “modo de combate” está activo: si la persona espera un enfrentamiento es menos probable la sorpresa. Guerra avisada no mata soldados. Esto puede suceder porque el agresor expresó señales obvias de hostilidad o porque existe entrenamiento táctico en el manejo de conflicto, lo que permite identificar patrones de ataque.
  • Entrenamiento: cuando una persona está entrenada para reaccionar bajo estrés el lapso de tiempo que transcurre entre la reacción instintiva y la ejecución técnica es más corto que el de una persona promedio.
  • Actitud: bien sea porque la amenaza percibida no se considera grave o porque existe una correcta preparación mental a reaccionar bajo presión, los niveles de estrés de la persona son manejables, manteniendo el control de la situación.

No obstante, si la persona es sorprendida o está bajo niveles de estrés altos, serán las reacciones instintivas las primeras que aparecen.

En esta línea de búsqueda de soluciones hay quienes dicen que se puede llegar a condicionar respuestas parecidas al instinto, de manera que sea más fácil ejecutarlas ya que no distan mucho de las originales.

Sin embargo, por más parecidas que sean las respuestas siguen siendo artificiales, algo nuevo que el cerebro deberá aprender y que no forma parte del paquete original.

Prepararse para el estrés

Prepararse para responder a situaciones de estrés requiere de una metodología específica que por lo general no se consigue en sesiones tradicionales, debido a que combinan entrenamiento técnico, táctico y mental sustentado en investigaciones. Existen varios enfoques en la materia pero todos con algo en común: la absoluta congruencia con las Respuestas de Supervivencia al Estrés.

La metodología de la Escuela de Protección Personal se basa en varias estrategias para manejar situaciones de alto estrés. Algo largas de explicar pero que nos permiten dejarle algunas recomendaciones prácticas:

  • Identifique los síntomas de nerviosismo: el primer paso para controlar algo es darse cuenta de que lo tiene
  • Agradezca esos síntomas, ya que indican que sus mecanismos de supervivencia funcionan
  • En lo posible abra la distancia con el agresor, si puede ver lo que le viene es menos probable que lo sorprendan
  • No se olvide de respirar, la respiración profunda disminuye la frecuencia cardiaca
  • Relaje mandíbula para aliviar tensión
  • Mantenga los brazos frente a la persona, estos son sus escudos naturales
  • Si puede mantenga cierta movilidad, moverse alivia la presión
  • Decida lo que va a hacer antes de hacerlo
  • Actúe antes de perder el control