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ToggleNunca confíes en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados
Ninguna guerra se pelea desplegando a los soldados para que intercambien disparos como mejor les parezca, mientras los generales esperan los resultados confiando en que el entrenamiento y el equipamiento de sus hombres son mejores que los del enemigo. Detrás de la guerra hay una planificación que, en su caso, empieza con los Momentos de Exposición.
No solo las acciones militares utilizan planes. Desde una acción policial hasta una de rescate, todas tienen algo en común: se basan en la planificación como forma de maximizar las capacidades disponibles y reducir el azar, es decir, aquellas variables que no se controlan y que pueden voltearse en su contra.
Sin embargo, en contextos civiles, e incluso en algunos equipos de escoltas, la ausencia de planes de emergencia es la constante. Alarma encontrarse con la ingenuidad de muchas personas que confían únicamente en su arma y en el entrenamiento, obviando algo tan poderoso como la inteligencia y la capacidad de planificar.
¿Por qué es necesario tener un plan? Porque tenga por seguro que el enemigo sí lo tendrá cuando se le acerque. Es lo que se llama modus operandi: una manera de operar y ejecutar un delito mediante patrones recurrentes.
Tener pensado y practicado cierto marco operativo le permite mantener la iniciativa y ser mucho más eficaz en la resolución del problema. No tener un plan es confiar en la suerte —la configuración del azar a nuestro favor—, y la suerte no es una estrategia.
Piense en todos los planes de emergencia que existen en una empresa para el desalojo de su personal y verá que el concepto no le es extraño. Ese plan fue diseñado siguiendo una serie de criterios: cuál es el objetivo, quién hace qué, por dónde se desalojará, de qué forma, dónde se reunirá la gente, quién llamará, etcétera.
Si se pueden hacer planes para hechos tan terribles como las catástrofes naturales, ¿por qué no para escenarios de riesgo particulares en su día a día?
No, a menos que tenga habilidades de vidente. Es difícil planificar sobre eventos fortuitos, pero no sobre momentos cotidianos que se repiten permanentemente, como llegar a su casa todas las noches.
En el curso La Mirada del Depredador enseñamos a los participantes a identificar sus momentos de mayor vulnerabilidad a lo largo de su día cotidiano, lo que llamamos Momentos de Exposición. Es decir, en qué momentos y lugares son más propensos a ser atracados o secuestrados a lo largo del día.
¿Por qué lo hacemos así? Tradicionalmente, la mayoría de las charlas y talleres sobre seguridad personal se diluyen en un mar de “tips” y consejos que terminan en una lista interminable y una sesión espantosamente aburrida. Generalmente, están a cargo de un especialista que cree que usted o yo no somos lo suficientemente inteligentes como para entender algo más complejo que 50 láminas de PowerPoint diciendo lo que debemos y no debemos hacer.
Es imposible que una persona sea capaz de planificar y gestionar su propia seguridad sin entender qué la expone. La sesión interminable de consejos de seguridad no la ayuda en términos prácticos. Nadie vive su vida en función de tips de seguridad y, lo peor del caso, es que seguramente usted ya se sabe la mayoría.
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